viernes, 6 de febrero de 2009

El palacio y la Almudena...















Aqui, el skyline actual de la cornisa de la ciudad, desde el oeste...















Una variación de la vista de la cornisa, minimizando el impacto de la nueva edificación e incorporando una cúpula histórica de otra ciudad europea (Roma)...







El mismo perfil de la primera imagen, en visión nocturna con iluminación artificial...







El perfil anterior, disminuyendo la importancia de la basílica...













La imagen deconstruida de la basílica, al modo de una antigua acrópolis derruida...

En realidad, lo que me interesaba era valorar el soporte de la arquitectura sobre la escenificación de personajes (van perdiendo sentido y cobran otro significado con su paulatina desaparición). Lo de Haydn se me ocurrió después, cuando ya había terminado la manipulación del cuadro.


En el caso del palacio de Oriente, en realidad es una vuelta a los orígenes, pues lo que no era "histórico" era la situación de un tráfico intenso por la calle de Bailén delante de un palacio real. Casi todos los palacios del siglo XVIII tienen explanadas delante de su fachada principal que sirven para su puesta en valor escenográfica. Existe uno muy parecido al de Madrid que está en Caserta (también con un espléndido "campo" en la fachada posterior) obra de Vanvitelli. Sabatini fue nombrado arquitecto mayor del palacio - cargo en el que sucedió a Sacchetti- nada más llegar a España en 1760, y ejerció además una considerable influencia.

Palermitano de nacimiento, había estudiado en Roma con Ferdinando Fuga y el propio Luigi Vanvitelli y vino a España protegido por el general conde Gazzola, consejero de Carlos III y aficionado a las Bellas Artes. Vanvitelli, que había construido Caserta para el monarca en Nápoles y deseaba seguirle a su nuevo reino, sufrió un amargo desengaño al ver a su discípulo alcanzar tan envidiada posición, pero optó por no pelearse con él esperando siempre que el rey cumpliese su promesa de llamarle cuando Caserta estuviese acabado. Sin embargo, Sabatini remachó su posición casándose con una hija del maestro y llamando a España como ayudantes suyos a dos de sus hijos, Pedro y Francisco Vanvitelli, así como a uno de sus auxiliares en Caserta, Marcelo Fontón. De este modo se frustró otra vez la posibilidad de que uno de los grandes arquitectos italianos del XVIII desarrollase su obra en la Península. Sacchetti fue jubilado y murió cuatro años después viendo su Palacio ya acabado, pero alterado por el nuevo arquitecto.

Supongo que esa experiencia napolitana fue lo que condujo a que la realización del Palacio de Madrid fuera bastante dilatada, aunque imagino que aquellos Borbones jamás imaginaron una ciudad tan repleta de carruajes mecánicos como la que ahora aparece. En otros casos, esas extensiones se han rodeado luego de rejas (como en Buckingham) para preservar el efecto escenográfico. No parece ser, sin embargo, esa la tradición europea, con palacios que se asoman a plazas (o áreas despejadas) para mostrar su magnificencia ilustrada.

En el caso del la plaza de Oriente, a la que da nombre, tanto el nuevo aparcamiento, como la irrupción del adefesio de La Almudena han cambiado sustancialmente el perfil. El caso de la basílica es todavía más trágico pues ha cambiado el perfil de la ciudad con un bodrio de aspecto inclasificable, debido sin duda a la mano de Fernando Chueca y quienes lo apoyaron. Y la operación del parking es en mi opinión, también torpe, en especial en la zona de la plaza de la Armería y en el puente de la plaza de España. La cuestión es todavía más hiriente, pues Madrid tenía su propia catedral y San Francisco el Grande para completar la panorámica...y el palacio su propia capilla que adorna con su cabecera la fachada noroeste.

En cualquiera de los casos, la lección es la misma (que es lo que interesa para la tesis)...es la arquitectura y no otra cosa la que va conformando el paisaje y lo hace a través de sus elementos preponderantes, en este caso el propio palacio, de modo que podrían hacerse distintos ejercicios de exclusión-ficción:

1/ Volver a imaginar una panorámica originaria sin la mole de la Almudena y con la ladera de la calle de Segovia intacta (¿sin el viaducto?)...dejando ver la explanada principal de Oriente.

2/Otra cuestión curiosa sería suprimir la silueta del Palacio, dejando una terraza que diera al Campo del Moro, lo cual supondría una merma sustancial en la eficacia compositiva de la fachada...ese efecto puede imaginarse al contemplar algunos grabados y pinturas que muestran el viejo alcázar de los Austrias, mucho más pequeño y menos bello que el palacio borbónico.

3/ También se me ocurre incluir la silueta de otros edificios religiosos de distinta factura a la Almudena, aunque creo que el ejercicio sería inútil, pues la panorámica ya se encontraba "terminada" con el Palacio en oposición a San Francisco el Grande. Es curioso que el viaducto racionalista compusiera tan bien con ese paisaje dieciochesco, lo cual vuelve a demostrar que es la eficacia de la arquitectura la que determina la definición del paisaje (y su cualificación)

Curiosamente, cuando escribo estas líneas, escucho "la Creación" también de Franz Joseph Haydn, compuesta hacia 1797. Unos treinta años antes Sabatini había concluido el Palacio de Oriente.

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