martes, 7 de diciembre de 2010

Una reflexión sobre el paisaje en MVLL



Remitido por Ramón de la Mata Gorostizaga.
Profesor Departamento de Composición Arquitectónica.
E.T.S.A.M.
Avda. Juan de Herrera s/n
28040 Madrid.
Vargas llosa escribe en palabras y pensamientos del protagonista del libro, lo siguiente sobre la idea del paisaje…….
....viendo la rutina de los granjeros, pastar las beatíficas vacas y relinchar los caballos de los establos, sin amenazas de fieras, serpientes, ni mosquitos, se encontró un día pensando que esa naturaleza, que delataba siglos de trabajo agrícola al servicio del hombre, poblada y civilizada, ya había perdido su condición de mundo natural-su alma, dirían los panteistas-comparada con aquel territorio salvaje, efervescente, indómito, sin amasar, de la Amazonia, donde todo parecía estar naciendo y muriendo, mundo inestable, riesgoso, movedizo, en el que el hombre se sentía arrancado del presente y arrojado hacia el pasado más remoto, en comunicación con los ancestros, de regreso a la aurora del acontecer humano.../

El sueño del celta.
Mario Vargas llosa
Alfaguara 2010, Santillana ediciones.-pag. 324

Ramón de la Mata puntualiza..."No hace falta añadir que el protagonista está descansando y paseando por unos bellos prados de Inglaterra..."

Y yo, por mi parte, incorporo lo siguiente a la reflexión:

De acuerdo con la opinión de VLL creo que también el mundo de los animales forma parte de ese paisaje que todo lo constituye y que resulta ser una especie de entendimiento del universo que todo lo filtra. de ese modo, el universo no es igual para el "primitivo" que para el "civilizado", pero ambos tiene en si un universo "artificial" ( y seguramente utilitario) en función de su propia visón del mismo. Esa visón global del universo es lo que al final puede concebirse como "paisaje". En consecuencia aquel "mundo natural" que nadie conoce, por otra parte no deja de ser una ilusión, seguramente religiosa, para obtener las raíces del ser en la propia Tierra, unas raíces que son , desde luego, imaginarias, ya que la Tierra no posee una connotación moral, como es obvio, sino que esa connotación se la confieren los morales. Siempre he mantenido que las piedras son inocentes, como pueden serlo hasta cierto punto los animales y las plantas, de modo que es la intelección la que dota a todo de ese contenido espiritual que luego es evocado en forma de "fuerzas primigenias". Y consecuentemente divinizado por la mayoría.














http://www.pintoresfamosos.cl/obras/linnell.htm

En realidad, la propia visión (panteísta, en palabras de MVLL) está articulada por una "previsión" que imagina como deben ser las condiciones "naturales" pero que jamás nadie vió, ya que la propia visión contamina su objeto, al igual que unos y otros vemos de forma diferente las obras de los hombres incluyendo las del Arte. Nadie sabe realmente lo que ocurre en el interior de un volcán en su experiencia, aunque esos fenómenos hasta cierto punto puedan medirse y evaluarse. esa tragedia del conocimiento tiene un famoso y dramático episodio en el suicidio de Empédocles cuando se arroja al cráter del Etna y deja su sandalia en el borde (quizá intencionadamente, aunque tampoco se sabe) de modo que nuestra interpretación abre también el interrogante sobre esa relación, profunda y misteriosa, del hombre con el cosmos.












 http://www.etnabedandbreakfast.com/spa/etna.htm

Creo también que es fundamental distinguir el paisaje como representación física del paisaje como idea. La primera tiene una historia precisa y acotada; la segunda, no. De modo que la arquitectura, como una respuesta inmediata que trata de oponerse ante un medio hostil antiguo tiene esa fuerza conformadora que la hace ser una propia constructora del paisaje bien como emulación del mundo de lo visible "natural" en su vertiente popular, o bien como construcciones del imaginario en su vertiente mas "culta" y ostentosa. Pero el fenómeno de conformación es el mismo, puesto que nace de un acto de pensamiento sobre el medio, de cómo domarlo, utilizándolo y separándose finalmente de él, como ocurre en los bellos paisajes de Nueva York o Chicago.












http://www.jardinfacil.com/arboles/aprendiendo-del-paisajismo-ingles.html

 Su representación es otra historia, pero la génesis de la arquitectura no pertenece al reino de los dibujos, que son la representación siempre abstracta por excelencia basada en un medio que se interpone entre ambos, una interfaz, en términos modernos. Por consiguiente y llevo más de dos años pensando en esto, debe ser la propia actividad del hombre - y desde luego la arquitectónica entre ellas - la que define esa condición de "paisaje" que es una condición también moral, como suele ocurrir entre la humanidad con la idea de "naturaleza". Eso es lo que se deriva de la lectura de MVLL, como la de tantos otros, pero al parecer esa es una carga de la que no podemos prescindir, pues el apoderarse de un reino que a nadie pertenece (o solamente en parte) produce ese retorno como una expiación última del hombre que sustrae algo que no le es propio estrictamente. Los antiguos mitólogos lo entendieron así, y sitúan a Prometeo (o a Caín) como eternos pecadores que retan el orden antiguo con el fuego o con la piedra, aunque jamás nadie supo realmente como era aquel orden y tampoco si existía realmente.

 

http://www.netnewspublisher.com/sydney-harbour-bridge-hosts-breakfast-for-6000-people/

2 comentarios:

Fujur dijo...

Sublime, y concorde con la sabiduría de todo un Maestro. Efectivamente, hablar de lo "natural" por parte del hombre es imposible. No exite nada que no sea "artificial" por el mero hecho de haber sido percibido por el hombre. El indio aborigen del Amazonas no está en contacto pleno con la naturaleza, pues tiene choza y cerbatana (manifestaciones de lo "necesariamente artificial" que es "toda" existencia humana).

Me ha gustado mucho, insisto. ¡Qué decir de esto de citar a Mario! Dos genios en un mismo escrito! ;-)

andreagpadin dijo...

... hace poco en La Casa Encendida hablaba un entendido sobre los espacios naturales y reflexionaba sobre el hecho de que ya que el aire y el agua están contaminados no hay lugar ni paisaje en las más reconditas profundidades ni cumbre que no esté antropizado...